Sé que parte de amar, es aceptar los defectos del otro; pero parte de amarse a unos mismo, es no aceptar menos de lo que merecemos. No migajas de amor, no mentiras, no decepciones. El que aceptemos a la persona que queremos con todo y sus defectos, no quiere decir que tienen el derecho de tomar aquello como excusa para herirnos.

No todo se arregla con un perdón, mucho menos la confianza y el dolor en el pecho. Y es estúpido creer que después de tantos intentos, esa persona realmente quiera ser lo mejor para ti, porque le has dado la oportunidad de lastimarte tantas veces, que ya no siente remordimiento.

¿Por qué no ser sinceros? por qué no decir que ya no te importo, que te has aburrido de esto, que has conocido a alguien más o que deseas estar solo. Por qué no expresar que no quieres dejar de hacer lo que me hiere porque eso te llena más que yo, y que irónicamente has pensado mil veces en despedirte pero tienes miedo a que yo encuentre a alguien más. ¡Dilo!, y así ninguno de los dos continúa perdiendo el tiempo.

Pides disculpas y sin embargo la culpa termina siendo mía, por estar de malas, por enfadarme y por desconfiar, por reprochar ‘las mismas cosas siempre’. Pero no, más bien parte de mi culpa es darte más oportunidades, creer que de verdad podrás cambiar, y regresar, siempre regresar creyendo que saldremos adelante. 

Espero que no creyeras que estaría siempre detrás de ti. Es cierto, olvidé pensar en mí por poner toda mi atención en un ‘nosotros’, pero esta situación me tiene agobiada y cansada y ya no puedo seguir… no quiero seguir así. Ten por seguro que mi confianza renacerá y podré volver a amar a alguien más,siempre amándome primero a mí misma. 

Superamos los límites y destruimos expectativas. Acabamos con cada oportunidad que se nos dio y comienzo a creer que ya no queda nada, no hay nada por rescatar.  

Ahora podrás hacer lo que quieras sin terminar por pedirme perdón. Que te vaya bien.

Escrito por: Mayeli Tellez