¡Amor con Hambre no dura!

0
915

He escuchado esta frase desde que tengo uso de razón. Nací en un hogar de clase media, siempre teníamos comida en nuestra mesa, ropa y aunque no era nada del otro mundo era lo que necesitábamos para ser felices. De todas mis hermanas yo siempre fui la más exigente en cuanto a calidad. Pero era solo de gustos, nunca fui exigente con mis padres mas allá de lo que ellos podían darme.

Mis Padres se encargaron de enseñarme que al momento de buscar una pareja siempre buscara un hombre que fuera estable económicamente, y lo más importante, que nunca me hiciera pasar necesidad, pero sabemos que cuando el amor llega lo menos que el corazón ve es la cuenta bancaria, o por lo menos las que no son interesadas.

Un día estando en mi trabajo me informaron que cambiaron al director de la empresa. Apenas pude fui a conocerlo y me trato muy seco, pero pensé que era parte de su personalidad y que no era nada personal.

Unos meses después estábamos en una celebración de fin de año del trabajo y mis compañeros tuvieron la brillante idea de hacer un karaoke,  y por supuesto en cuanto pudieron me llamaron a mí para cantar, tenía mucha vergüenza. Gracias al licor comencé a cantar… noté entre las risas y cantos que una mirada estaba puesta sobre mí que no era precisamente de amistad.

Era el nuevo director, que después de unas horas me saco a bailar y solo con sus gestos y miradas me demostró que había algo más en su corazón por mí. En poco tiempo nos enamoramos y nos casamos. Mis padres Felices y yo también, aunque él no era el hombre romántico, extrovertido que siempre quise, pero tenía otras cualidades que me gustaban.

El y yo seguimos juntos. Teníamos ya varios años de casados y tuvimos 2 hijos. Y como en cualquier relación surgen los conflictos, pero lo que más nos afectaba era la falta de comunicación, pero tenia buen sueldo y me daba todo lo que necesitaba para darme mis lujos.

Un día mi esposo llego a casa muy mal; “Me botaron”, me dijo. Pasaron meses donde el no podía encontrar otro trabajo y el comenzó a ponerse de mal humor, peleaba por cualquier cosa, parecía estar molesto todo el día.

Pero hace semanas lo llamaron para ofrecerle un trabajo fuera de la ciudad y que debía quedarse allí por muchos meses. Cuanto me dijo quede impactada, pues de ninguna manera yo podía irme con él.

El me dijo; ¡Decide tu! Y yo recordando esa famosa frase, “El Amor con Hambre no dura”, decidí y le dije: ¡Mi Amor, anda tranquilo a trabajar, yo te espero aquí sin ningún problema!.

O estaba acompañada pero sin dinero o tenía dinero pero sola… yo sabía que sin comida en casa nuestro amor no llegaría lejos.