¡No necesitaré más de ti para saber que Soy Bella!

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Desde mi niñez me he sentido amada y linda como otras niñas, pero a medida que fui creciendo fui cambiando mi aspecto físico, y poco a poco fui viéndome en el espejo y me veía diferente; mi cara, mis ojos, y hasta mi cabello empezó a crecer, incluso mi cuerpo empezó a desarrollarse. Ya no era la misma niña, ahora era una señorita con un cuerpo bello, una cara linda y una sonrisa radiante, pero por dentro no era así, no aceptaba lo que realmente era. Me veía en el espejo y me veía normal, solo una más del montón.

Y así transcurrió el tiempo volviéndome mujer, me enamoré de aquel hombre que me prometía la luna, las estrellas, mucho amor y cariño, todos los días me decía que era bella, entonces me enamoré perdidamente de él sin importar nada,  solo esperaba su amor,  pero… ¿Qué amor? Si Solo eran migajas que él me daba.  Para mí era suficiente ese amor porque yo no me amaba, eso fue creando en mí una ilusión con él, y así me casé, pero todo cambió, ya no era lo mismo, ese amor, esos detalles cambiaron, ahora ya no recibía palabras como: ¡Que bella eres!, ¡Estas vestida bonita!, o solo un “te amo”; nada era igual y comencé a sentirme mal y no me valoraba, ya ni quería vestirme, maquillarme, no tenía fuerzas, solo quería que él me dijera que me amaba o me dijera lo bella que podría estar hoy, pero no fue así.

Hasta que un día por problemas y discusiones me separé, quedé sola y abandonada. En esos días de tristeza y soledad, me miré al espejo llorando y sequé mis lágrimas, me lavé la cara, me  vinieron muchas preguntas; ¿Porqué me siento fea?, ¿Por qué me comparo con otras personas? Si realmente soy bella, no solo por mi físico sino por mi esencia, mi aspecto, mi sonrisa, mi personalidad y mi espíritu. Pude entender que necesitaba verme en mi interior para saber que era la mujer bella que veía en el espejo, así seguí mi vida, ya no me importaba si me decían si era o no bella,  yo ya me sentía bella por dentro y por fuera.  Las ganas de vivir volvieron a venir;  mi alegría y mi sonrisa. Ahora soy otra,  Y sí, así es, ¡Hoy puedo decir que me siento bella!.