Mi interés y Ambición me hicieron quedar Sola

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Hoy quiero contarles la historia de mi vida, esperando que pueda ayudarles a no cometer los mismos errores que yo, pues dicen que de las experiencias ajenas también se aprende.

Crecí en un hogar muy carente de cosas materiales y mis necesidades económicas eran muchas, aunque el cariño de mi madre nunca me faltó. Sin embargo, el hecho de tener tanta escasez material me hacía estar siempre muy amargada.

Recuerdo que en épocas especiales solía mirar desde mi vieja ventana como los jóvenes  lucían sus atuendos, esos que seguramente tenían ese peculiar olor a nuevo, ese aroma de recién comprado. Yo siempre había deseado disfrutar de ese olor, de tener cosas nuevas; ropa, zapatos, joyas y todas aquellas bellezas que  miraba en las vitrinas de las tiendas, pero que tenían un precio demasiado alto para el presupuesto de mi madre.

Una noche después de llorar bastante, me prometí a mi misma que esa no sería la vida que tendría para siempre y que haría todo lo necesario para salir de la pobreza que me impedía disfrutar de todo lo que yo quería, es decir, comprar sin preguntar precio.

Por cosas de la vida yo conocí a unas personas que filmaban una película en mi barrio y que me dijeron que yo tenia madera para el mundo artístico, eso me emocionó bastante, porque al escuchar “mundo artístico” yo inmediatamente imaginé dinero, sí, mucho dinero. Ellos me propusieron irme a la gran capital al día siguiente, pues tenían unos proyectos cercanos en los cuales yo podía probar suerte.

No lo pensé dos veces, sabía que eso implicaba irme, dejar a mi madre y a mi familia, pero entre ceja y ceja lo único que yo tenía era la idea de obtener dinero de la manera más rápida. Así que me marché a la gran capital.
Fue de esa manera como comenzó a cambiar mi vida, la suerte me acompañó, aunque también le eché muchas ganas. Los proyectos no paraban; comerciales de publicidad, vídeos musicales, obras de teatro, todo comenzó a aumentar de una forma impresionante, incluyendo mis cuentas bancarias y mis nuevas amistades, a las cuales nunca les mencioné sobre mis raíces, y el lugar de donde venía, pues me avergonzaba de aquella miseria a la que había dejado atrás.

Yo me convertí en una mujer altiva, por fin tuve en mis manos lo que para mí, era el poder: dinero y fama. Y esas dos cosas eran las únicas motivaciones para mí, pues siempre quería más. Y aunque ya el precio de las cosas no me interesaba preguntar, porque todo podía adquirirlo, tardé demasiado en darme cuenta del valor de lo que realmente importa en la vida, que es el ser sencillos y agradecidos.

Hoy, que he quedado sola, me doy cuenta de que yo tuve la oportunidad de tener éxito de la manera correcta, pero me equivoqué al tener como motor al dinero y a la fama, pues ambas cosas dejan engaños y decepción al final de la carrera.