O se va tu hija o me voy yo

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Siempre he escuchado que tener una relación con un hombre que tiene hijos con una pareja anterior es muy complicado y difícil. Desde que tuve uso de razón decidí que nunca me casaría con un hombre con tal responsabilidad. De hecho les aconsejé a varias amigas que no lo hicieran.  Pero cuando quedas flechado quedas flechado y yo me tuve que tragar mis palabras.

Conocí a mi novio en un Restaurante; fue tan lindo y atento, de temperamento flemático; muy tranquilo y amoroso. Desde el instante me inspiró mucha ternura y paz. Pronto nos enamoramos y decidimos formalizar nuestra relación. El día que nos comprometimos él me pidió que habláramos porque necesitaba decirme algo que nunca había tenido el valor de decirme y que tenía mucho miedo de hacerlo porque no quería perderme; “Tengo una hija de una relación anterior”

Fue como un balde de agua fría que cayó sobre mi cabeza. Respiré hondo y decidí irme hacia mi lado positivo. Ya teníamos mucho tiempo juntos y poniéndolo en una balanza salió aprobado su perdón. Me dije; “Voy a ser inteligente y voy a llevar la fiesta en paz” y le dije: “Mi amor, si ella es importante para ti, pues también para mi”, quise conocerla y compartir con ella y apoyarla en todo lo que pudiera. Así haría feliz a mi futuro esposo también.

Al tiempo decidimos vivir juntos y ella comenzó a frecuentar la casa, de vez en cuando se quedaba a dormir allí y no pasó mucho tiempo cuando demostró ser una joven mimada, egocéntrica y caprichosa. Manipulaba a mi marido cada vez que quería y él no tenía el carácter suficiente para corregirla. Ella me faltaba el respeto, le dirigía la palabra solo al papa y a mí me ignoraba, criticaba mi comida y todo lo que yo hacía, pasaba el día hablando de lo buena que era su madre y confundía todo para que su papa y yo termináramos peleados. Lo peor es que él lo sabía y no hacía nada.

“O se va tu hija o me voy Yo”; le dije sin contemplación. Una mujer no puede soportar tanto. Y es por eso que nunca había querido tomar este tipo de responsabilidad. Quizás pensamos que podemos manejar la situación pero la verdad es que es como una caja de sorpresas.

Cuando vamos al matrimonio vamos 2 personas distintas, con diferentes crianzas, temperamentos, costumbres, grados de madurez, vivencias. Todo esto lo tratamos de encajar de manera que después de muchos acuerdos y con el amor que nos tenemos, podemos sobre llevar la vida juntos. Pero al venir una persona producto de una relación pasada a esta relación tan ambigua es otro paquete que descubrir y se hace mucho más difícil la situación.

No todos los casos son iguales. Aunque lo mío no funcionó espero que el tuyo si funcione.