Mi corazón no encontró la forma de perdonarte

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Ya era demasiado lo que había soportado cuando decidí ponerle un punto final a la relación amorosa que había vivido por un buen tiempo.

Ahora que veo todo con detenimiento me puedo dar cuenta lo tonta que fui, inmersa en una relación mezquina y egoísta. Pero, ¿Por qué espere tanto tiempo para terminar esta relación? Creo que fue porque siempre tuve la esperanza de que él cambiaría. Él era muy inseguro y eso lo reflejaba conmigo.

Pero como todo tiene un límite, solo faltaba que él me engañara con otra mujer para que fuera el colmo de todo lo malo que me hacía. Y tal como lo dije así sucedió. Esto destrozo mi corazón. No sabía lo lejos que él podía llegar con su forma de pensar, ¡Engañarme con otra mujer! ¿Dónde había quedado la lealtad, el respeto y todo lo que me decía sobre el amor?

Él me rogó y suplicó porque lo perdonara pero estaba demasiado dolida, no eran unos pocos años los que habíamos pasado juntos, sino muchos años donde vivimos muchas cosas hermosas. Solo le dije que nos tomáramos un tiempo, no podía verlo porque estaba muy triste y llena de rabia por lo sucedido, pero aun así quise darle una oportunidad a mi corazón y decidí que no nos viéramos por unas semanas.

Él me llamaba todos los días, y yo no podía contestarle, había demasiado dolor en mi corazón, mientras pasaban los días era más fuerte el sentimiento de rabia y tristeza.

Creo que me enfrentaba a la muerte de nuestra relación, pero mi razón me decía que no podía terminar con tantos años invertidos en esta relación. Intenté por mi cuenta olvidar lo que había pasado pero no funcionó. Él se esforzó llenándome de detalles, cariño y atención, pero ahora me había llenado de inseguridad. Luego Decidimos ver a un especialista de relaciones amorosas para superar esta infidelidad, pero todo fue en vano, tampoco funcionó.

¿Acaso debía seguir forzando mi corazón a perdonar? ¿Él merecía todo este esfuerzo que hacia? ¡Pues no! No lo merecía, por esa razón no le di más largas a nuestra relación y hasta ahí llegamos.

Mi corazón no lo supo perdonar, no encontró ninguna salida ante ese dolor tan profundo, debía tomar tiempo para sanar, para unir cada pedazo de él y aprender a amar nuevamente.

Hoy puedo estar en paz conmigo misma, porque supe valorarme, y no me dejé llevar por la costumbre de un amor que no supo ser leal, si es que eso se puede llamar amor.

Ahora le toca a mi corazón cicatrizar y darse el tiempo para recibir un amor que valga la pena, alguien que sepa entenderlo, alguien que tenga la paciencia para soportar algunos destellos de inseguridad por lo sucedido, alguien que esté dispuesto a dar un amor rehabilitante, que disipe toda tempestad y traiga la calma.