Sí, ¡No soy débil! Por eso no caeré en tus redes

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Me decían desde que tenía uso de razón que para ser feliz en el amor debía tener la cabeza bien puesta. Y creo profundamente que tenían razón. A lo largo de mi vida he visto a muchos hombres acortejar a una chica sin hacer mucho esfuerzo y lograr de una forma rápida atraparla. Me preguntaba ¿Por qué ceden tan rápido? Aunque ya sabía la respuesta no dejaba de sorprenderme.

Yo siempre he sido una chica que ha esperado por el amor, no por cualquier hombre que se me atraviese. He puesto mi cara con todo tipo de expresiones para espantar a todos los que se quieren pasar de listos.

Mi amiga y yo nos hemos ayudado a detectar a estos tipos que quieren solo una prueba de amor y luego huir, porque tampoco es que no sintamos algo por ellos como la típica química que sentimos hacia un hombre especifico.

Pero como en el corazón no se manda y esa química hace de las suyas, me fije en un chico que era inevitable no verlo. Él era casi todo lo que yo esperaba de un hombre. Mi amiga se encargó de presentármelo, ella también estaba emocionada de hacerlo porque sabía que yo era una chica dura de roer y quería verme con un chico después de la última vez que estuve en una relación fallida.

Cuando empezamos a salir me fui dando cuenta que él no era del todo como me lo imaginaba, había algo que no me cuadraba, lo que llamamos las mujeres el sexto sentido, me decía que algo estaba mal. Pero me gustaba mucho, teníamos una química increíble

Seguimos saliendo, nada formal porque no quería irme a las primeras, soy bastante desconfiada, aunque quería caer en sus brazos mi instinto me decía que no. Él me trataba muy bien, era atento, cariñoso, detallista y lo que más me atraía era su madurez, su caballerosidad me envolvía.

Al pasar unas cuantas semanas pensé que me había enamorado, porque no podía dejar de pensar en él. Cuando hablaba con mi amiga siempre lo mencionaba y era vergonzoso, pues tenía tiempo que no sentía esto respecto al amor. Pero mientras más avanzábamos me invadía un temor, no sé si era miedo a despertar de este hermoso sueño.

Un día él me invitó a un lugar hermosísimo, pero solo íbamos a ser él y yo, normalmente salíamos mis amigos y los suyos. Este día fue traumaste porque pensaba en que me pediría que fuera su novia y yo moría por serlo. Pero no me dejaba saber mucho de él y por eso yo estaba aguantando mi corazón.

Llego el momento esperado en ese lugar apartado cuando él me dice que yo le gustó mucho pero que él tiene una familia hecha, una esposa y una hija. ¡Yo me quedé helada, fría y paralizada! Mi corazón borró en un segundo todo los días que estuve con él. Me sentía burlada y estafada. ¿Qué quería de mí? Le pregunte. ¡Él quería que yo fuera su amante! ¿Qué tal?

Mis palabras para él fueron: sí, ¡Creo que me enamoré de ti, pero no soy débil!, sé lo que me conviene, sé que no me perteneces ni yo a ti. Sé que pudiera flaquear y caer en tus redes, ¡Pero mi corazón y mi mente son fuertes! Hasta aquí llegaron nuestros encuentros de amor, yo me valoro y me respeto. Merezco un amor transparente y solo para mí.