Tu belleza será como te sientas en tu interior y se reflejará en tu mirada

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Sin duda esta manera de pensar cambio mi vida por completo. La soledad y el desamor me hicieron trizas. No me había podido recuperar del engaño de mi pareja. Estaba envuelta en un torbellino y sin darme cuenta estaba acabando con mi vida. Había perdido la esperanza en la vida, todo me sabía desabrido y tibio. Me había abandonado. Mi miraba había fallecido con mi corazón.

Un día en la mañana mientras desayunaba prendí el televisor y me llamó la atención un programa donde hablaba una mujer sobre la belleza, pero cuando estaba a punto de apagarlo porque no me interesaba ya que no me sentía bella, la mujer mencionó las palabras “Belleza interior”, estas palabras retumbaron en mi mente. Antes de todo este caos en mi yo era una mujer fuerte, luchadora, llena de alegría, pero el engaño y la soledad formaron una pared en mí que no me dejaban ver más allá de las circunstancias.

Estas simples palabras pero poderosas quedaron grabadas en mi mente, y cada segundo que pasaba pensaba más en ellas, sin saberlo algo en mí ya estaba cambiando, estaba sintiendo que mi antigua “yo” estaba reviviendo.

Sabía que esto de la belleza interior no se compraba en una tienda ni venía en una caja de cereales, pero cada día que me levantaba algo en mi interior me decía que yo podía levantarme, que no importaba lo que me había pasado, que podía salir adelante, que mi corazón había empezado a sanar, todo lo que había estado derrumbado en mi interior había empezado a reconstruirse.

Mi semblante fue cambiando poco a poco. Había empezado a sonreírle a la vida nuevamente. Ya mi cara no sabía de maquillajes ni mi cuerpo de vestidos que hablan por mí. Entendí que los detalles de la vida son mejores que un cúmulo de zapatos nuevos, que la amabilidad con los demás, el ser una mujer inteligente es más provechoso que un vestido nuevo.

La sencillez e inteligencia de la mujer es la luz de sus ojos cuyo brillo nadie puede apagar. ¿Qué si sonrío mucho? ¡Lo siento! La risa es la medicina del alma. Un corazón que está sano hermosea el rostro.

Luego de un tiempo que mi corazón sanó, mi vida dio un giro completo. Soy una mujer totalmente diferente. Ahora soy optimista y perseverante. Puedo trazarme metas y jamás las dejo a un lado hasta cumplirlas. Ahora cualquier adversidad es una oportunidad para levantarme y avanzar, confió en mí plenamente.

Ya no me quejo de mi cuerpo, de lo que visto o lo que calzo, estas inseguridades en mí desaparecieron. Comprendí que la verdadera belleza proviene de mi interior y se exterioriza en mi mirada, en la forma de ver las cosas, esa belleza que no se puede medir a simple vista, ni existe en ningún lugar del mundo un maquillaje que logre embellecer un corazón feo. Ahora me podrás mirar y veras un reflejo de mi interior.