Mi independencia resultó mi felicidad

0
727

El vivir la vida a nuestro modo es lo mejor que nos puede suceder. Cuando nos encasillan o nos obligan a vivir como otros nos vemos envueltos en una historia de la cual no somos los protagonistas.

La esencia de la vida consta en liberar todo aquello que fue depositado en nosotras, ya sea para compartirlo o para vivirlo a plenitud. Pero existen muchas personas que son egoístas y quieren apresar todo esto para ellos, sabiendo que lo que causan es infelicidad.

Digo todo esto porque yo soy una chica que le encanta divertirse, salir y compartir con todos mis amigos y familiares. Nunca fui ese tipo de chica que tenía que ir acompañada a todos lados, no me importaba si iba sola o acompañada, me daba igual.

Un día conocí a un chico muy lindo, diría que me flechó desde el primer momento en que lo vi y luego supe que él también había quedado flechado conmigo. No pasó mucho cuando nos hicimos novios.

Aun medito en su forma de comportarse, no llegué a conocer a su familia como para echarle la culpa a su crianza, pero él era un chico muy posesivo, ¡Lástima! De verdad me gustaba mucho, pero sus ganas de tenerme solo para él como si yo tuviera dueño o como si yo fuera un objeto que alguien compra me desilusionó de forma instantánea.

Cuando entiendes quién eres no vacilas en las cosas, cada quien tiene su forma de ser, y yo no nací para estar presa. No le echo la culpa a él de habernos separado, pero estoy de acuerdo con el dicho que dice “Es mejor estar sola que mal acompañada”.

Con el pasar de los años entendí que simplemente no nací para estar en una relación donde se encasillan o reprimen los sentimientos, puedo amar, puedo expresar con toda la pasión que se requiera todo lo que siento por otra persona, puedo ser la mujer que ame con todo su ser a un hombre, pero solo si están dispuestos aceptarme como soy.

Mi independencia me enseñó a conocer la felicidad, a no guardar nada. Me enseñó a experimentar y a reflexionar. Es que cuando aprendemos a vivir nuestras experiencias solas podemos darnos cuenta que aun el silencio nos habla, y esto que llevamos por dentro no puede ser detenido.

Así soy yo, un alma sin freno, viviendo la vida a plenitud, sin pausas y sin prisa, degustando cada segundo que me da la vida. Quien quiera acompañarme en esta vida provechosa tiene que saber que es un viaje sin retorno y sin lamentos. Todo en la vida nos enseña, nos abre paso a cosas mejores y es algo que no se puede evitar.

La independencia es para nosotras, mujeres fuertes de espíritu, mujeres sin miedo al futuro. Nada de lo que venga a derrumbarnos o a evitar que cumplamos nuestro propósito nos afectará, porque volveremos a levantarnos con doble determinación. ¡Estaremos listas para comernos al mundo!