No estoy dispuesta a darte otra oportunidad

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Digamos que nuestra relación fue de esas donde había una excelente comunicación, nos divertíamos, la pasábamos muy bien juntos. Podíamos contar las estrellas sin fastidiarnos, realmente disfrutábamos de nuestra compañía.

Nuestro amor fue de esos amores que jamás se olvidan, de esos amores que te marcan, que te dejan una sonrisa en la cara. Serás para mí un recuerdo que atesoraré en mi corazón el resto de mi vida.

Muchas veces pensaba lo increíble de cómo nos conocíamos tan a la perfección, que te anticipabas a mis acciones, me conocías tal cual era, cuando venía una queja de mi parte ya tenías lista la forma de calmarme.

Nunca planeamos estar listos para lo que la vida o circunstancias nos tenía preparado, al contrario, estábamos tan seguros juntos que vivíamos cada día como si fuera el ultimo, disfrutando de cada momento, cada segundo al lado del otro, pero resultó todo tan distinto. Aprendimos que nada es para siempre.

En un abrir y cerrar de ojos nos surgió que la vida tenía preparado para nosotros estar distantes por un largo tiempo. Yo debía irme provisionalmente a otro lugar por cosas de trabajo, pero esto no era problema para nosotros, si sabíamos que la distancia no era un impedimento, pero eso era solo una idea y no la realidad.

Para mí este cambio repentino no afecto nada en mis sentimientos, puedo decir con toda seguridad que aún permanece intacto. Pero no solo se vive de un sentimiento, todo empezó a cambiar entre los dos, algo había dejado de funcionar, no pudimos explicarlo con palabras, solo sabíamos que ya todo marchaba diferente.

Poco a poco nuestras conversaciones se fueron apagando, cada vez era menos de los dos. Notaba en tu mirada algo distinto, podía escucharte hablar pero sin entenderte como antes, definitivamente algo había pasado. Después de habernos conocido a la perfección, ahora éramos dos personas que apenas se conocían.

Cuando ya no podíamos más con lo que estaba pasando y estábamos sintiendo decidimos hablarnos con toda sinceridad, y viaje hasta donde estaba él y pude verlo en sus ojos y él en los míos, ambos concordamos en que nos amábamos pero que ya no era lo mismo de antes. Yo apenas podía respirar y emitir alguna palabra. Tenía la completa seguridad que no había otra chica en su vida y él también sabía que pasaba igual conmigo, solo que ya lo nuestro había llegado a su fin, pero no sabíamos cómo concluirlo.

Y así fue el último día en que nos vimos a los ojos. Al pasar el tiempo puedo decir que soy completamente diferente en todos los sentidos. Pero también presiento que si te llegara a ver de nuevo mi corazón palpitaría de la misma forma, porque fuiste un amor de esos que jamás se olvidan, que quedan impregnados en nuestro corazón.

Puedo decir que hoy soy diferente y que quizás tú también hayas sufrido cambios, pero sé que te reconocerías a u millón de kilómetros entre mucha gente, pero también creo y estoy segura que si volviera y me pidieras seguir junto a ti no lo haría, simplemente no.