Este es un mensaje para tus ojos azules como el cielo

0
38

Durante tantos años te he soñado dormitando en el silencio de mi soledad y ahora que estoy junto a ti; vivo un sueño del que no me quiero despertar jamás, el brillo cobrizo de tu pelo es lo único que vislumbro en la lejanía cada vez que te aproximas para que nuestros cuerpos se fundan en uno solo con el simple gesto de un abrazo.

Me gusta ver cuando sonríes en casi cualquier situación, pero mi momento favorito para encontrarme con ella es aquel en el que tu respiración es más profunda y se mimetiza con el silencio de la noche, ese momento en el que tus ojos permanecen cerrados, escapando del mundo real, y tus manos acarician cada centímetro de mi anatomía bajo las sábanas, el momento en el que tus sueños son lo más grande que tienes y puedes incluso llegar a volar.

Es precisamente en ese momento en el que tu sonrisa llama a la mía y un segundo después me refugio en el calor que me proporciona tu cuerpo, es el momento en el que me siento vulnerable, sabedor de que tu protección me hace sentir la persona más pequeña de este inmenso mundo.

Sin embargo, y en contradicción, me siento poderoso. Junto a ti siento que soy capaz de casi cualquier cosa como por ejemplo alzar el vuelo, levantar toneladas del suelo o destruir el muro construido con el metal más macizo que el ser humano es capaz de construir.

Aunque era alérgico al amor tú fuiste diferente, durante meses de silencio en mi corazón en los que no me permití el lujo de sentir nada por nadie, llegaste tú con el frío otoñal para volver todo mi mundo del revés. Hay quien piensa que estoy solo, pero en todo momento me acompañas en forma de pensamiento.

Pues, cada vez que estoy contigo, de algún modo olvidó un proceso tan sencillo como es el de respirar, ni siquiera recuerdo cómo se hacía porque tú me robas todo mi aliento, hasta el último de mis suspiros.

Me encanta ver mi reflejo en tus pupilas transparentes, la forma en la que me abrazas cuando solo quedamos tú y yo, sin nadie que rompa nuestra calma.

Una simple mirada de frente a tus ojos cristalinos me bastó para caer rendido a tus pies, y si esto que estoy viviendo es un sueño, entonces no quiero despertar nunca.

Por: Christopher T. Rodríguez