¡Gracias a mi malicia desperté al mujeriego que mi novio llevaba por dentro!

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Desde joven mi madre me decía que no celara a los hombres, que los dejara tranquilos, a menos que tuviera una razón muy importante. Pero como no tenía pareja y aun era muy chica no me importaba el tema.

Ya cuando estaba crecidita que me empezaron a gustar los chicos, miraba a las demás parejas discutir siempre, suponía que eran los problemas que tienen todas las parejas. Observaba a los hombres mirar a otras mujeres estando con sus novias o esposas. Bueno, obviamente estando solos también lo hacían. Así fui teniendo la percepción y el concepto de los hombres, los etiquete como mujeriegos e irrespetuosos. Algún día me iba a tocar a mi pasar por esto pensé.

Pero como ya estaba preparada para no dejarme fregar por cualquier hombre, no se le iba a ser muy fácil la tarea de estar viendo a otras mujeres. Claro, esto seria cuando estuviera conmigo ya que él estando solo por supuesto que lo haría.

Bueno, pero yo estaba tranquila, vivía una vida normal se podría decir, hasta que lo conocí a él. Un chico con aspecto campesino, un tanto más joven que yo. El vivía en un pueblo cerca de la ciudad donde yo vivía. Siempre viajaba a la ciudad a llevar hortalizas de la hacienda de su familia a unas tiendas de la ciudad. Y asi fue que todo empezó.

Nuestro comienzo fue muy especial. El era muy tímido, si no fuera por mi no nos habríamos conocido. Esto era lo que mas me encantaba de él, su perfil y aire de inocencia. El siempre fue así, ni más ni menos. Así era su reputación de todos los que lo conocían, amable, respetuoso y muy trabajador.

Y es aquí cuando yo intervengo en su vida. Todo iba bien hasta que yo solo lo quería para mí. El se mudo a la ciudad para estar más cerca de mí y pudo conocer a todos mis amigos y él a su vez hizo sus amistades por medio de un trabajo de medio tiempo.

Yo no resistía cuando él me decía “mi amor mi amiga me dijo tal cosa” “cielo mi amiga me escribió diciendo…” no quería que le hablara a ninguna mujer. Al principio solo me quedaba callada, pero después de unos meses le dije que no quería que hiciera mas amigas, es mas, que ni le respondiera a ninguna de las que ya tenia. ¿Para que amigas? Si me tenía a mí.

Su reacción fue tranquila, solo me dijo que no tenia nada de malo tener amistades femeninas, que él solo me quería a mi, que si no era suficiente todo lo que él había hecho para demostrármelo. Igual no me importo.

Lo que yo no sabia es que él siguió escribiendo y respondiendo los textos de sus amigas. También salió varias veces con ellas y otros amigos sin yo saberlo. Yo empecé a notar una actitud extraña en él, un poco rebelde, me hablaba un poco irritado y ahora cuando le reclamaba algo su respuesta era contraria y ya no esa actitud sumisa.

Pasaron los días y su actitud rebelde y altiva fue aumentando mucho más. No lo conocía, antes me llevaba de la mano y ahora ni se preocupaba, me decía voy a salir con mis amigos y entre ellos hay chicas te guste o no, no me vas a controlar. Pues eso fue la gota que rebaso el vaso. Ahora iba con él a todos lados, estaba muy insegura por este cambio de él. Habían momentos que estábamos de fiesta y él iba y bailaba con otras chicas, se tomaba fotos con ellas y hasta le tiraba ojos.

En una de esas noches de fiesta yo le reclame como nunca, le exigí respeto, le pregunte que ¿Dónde estaba el chico ingenuo que había conocido? Él me dijo que había quedado en su pueblo, que ese chico no conocía esta vida de disfrute y que yo no lo iba a amarrar a mí. Por lo tanto ya no quería estar conmigo si él iba a seguir así con tantas limitantes. ¡Termino conmigo en esa noche de fiesta! No se si igualmente hubiese terminado conmigo si no lo hubiese tratado así. Quedare en esta incertidumbre.