Lo arruine otra vez por mi desconfianza

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Siempre busque respuesta a esta situación en mi vida, pero creo que era algo genético puesto que mi mama me celaba mucho a mi y a mi padre. En fin, era celosa y todo lo que hacia para evitar esta situación no lo solucionaba, y solo pensaba en el día que me enamorara no arruinarlo por esto que me pasaba, pues me volvía literalmente otra persona que no quería ser.

Al pasar el tiempo, el día había llegado, me enamoré de un chico muy tranquilo aparentemente. Todo parecía marchar bien entre nosotros, su familia y amigos. Vivíamos en una burbuja donde lo demás no existía.

El era un chico que me complacía en todo. Yo solo decía una palabra y él lo hacia realidad. Su amor cubría todo sentimiento de inseguridad que pudiera asomarse. Pero los celos no se habían ido por completo de mí. Aun parecía que quedaba algo que estaba dormido en mi mente y nada lo había podido despertar.

Luego de unos meses, los síntomas de celos empezaron a tomar protagonismo. Le preguntaba por qué tardaba en responderme al celular, el por qué respondía los mensajes de mis amigas, por qué iba de compras solo… ¡Lo atormentaba con un sin fin de preguntas todos los días!.

En mi interior sabia que yo estaba haciendo mal, pero era algo que no podía controlar y me dejaba llevar por un impulso de rabia y descontrol.

Lo peor de todo es que yo sabia que de verdad me amaba y por eso podía soportarme. Pero me preguntaba ¿Hasta cuando él iba a aguantar esto? Eso me hacia bajar la euforia y luego le pedía perdón por actuar así. Pero esta actitud mía fue solo el comienzo de una tortura para él.

Mientras fueron pasando los días yo me fui intensificando en los acosos con él. No podía pasar un día que le revisara el celular, él tenía que decirme a donde iba y el tiempo que iba a durar si salía. También le exigía que saliera siempre con su amigo para estar segura que no se iba a ver con una chica. ¡Estaba paranoica!

Al comienzo solo era una mínima discusión sobre el tema, porque yo terminaba disculpándome, pero ya después yo me creía todo lo que se inventaba en mi cabeza que en realidad no estaba sucediendo así y le recriminaba todo haciéndole sentir muy mal, hasta el punto que me dijo que no quería seguir con una relación así. ¡Pero yo no lo quería perder! Y hacia un esfuerzo para que me perdonara.

Pero todo esfuerzo que hiciera ya no iba a ser suficiente. Ya se había cansado de mis berrinches repetitivos y acosadores. Él ya no tenia vida social, sus amigos lo habían dejado porque yo lo celaba mucho y siempre había una discusión de por medio si salía con ellos.

Él sabia que no estaba haciendo nada malo y que la del problema era yo, por lo tanto con mucha madurez hablo conmigo y estas fueron las palabras mas tristes que pude escuchar en este tiempo con él: “Mi amor, eres una mujer hermosa, única, llena de vida, pero… tu inseguridad no te llevara a nada, no podrás conocer el verdadero amor hasta que aprendas a confiar, esto no se trata de los demás sino de ti, te dejare seguir con tu vida porque creo que sin mi podrás resolver ese conflicto interno, te amo pero nuestra relación no es sana y ambos debemos ser felices”.

Hasta ahí llego nuestra relación, y hoy creo que fue lo mejor que pudo pasar porque él no se merecía lo que le estaba haciendo. Se que debo cambiar y encontrar la seguridad y confianza que necesito para ser feliz y hacer feliz a mi futura pareja.