¡Me quiero casar con mi papa!

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Realmente me ha tocado vivir una serie de situaciones que me tienen desilusionada de la vida. Desilusionada de los hombres, de las promesas, de todo lo que tenga que ver con el amor.

Si alguien me pide que describa a un hombre perfecto sin duda alguna describiría a mi papa. Se que la mayoría de las hijas piensan así, y en mi caso es igual, ¡Mi padre es el mejor de todos! Y con esta imagen del hombre perfecto me enamore de un hombre que lo veía muy parecido a mi padre en su forma de ser y pensar, me dije que me había pegado la lotería, ¿Quién se puede conseguir a un hombre perfecto? Pues ¡Yo! dije.

Este hombre del que me había enamorado era encantador, muy conversador, sabia de todo un poco, me hacia sentir orgullosa y me impulsaba a hacer todo lo que me gustaba. Teníamos mucha química, nos encantaba estar juntos, acompañarnos a todos los lugares. Pensábamos hasta en el futuro que disfrutaríamos, había muchas cosas en común.

Cuando todo prácticamente marchaba de maravilla, él empezó a disculparse mucho por no poder vernos. Antes nos veíamos casi todos los días, y ahora eran unas 3 veces a la semana, y él me decía que todo andaba igual entre nosotros, que solo era un poco mas de trabajo que le habían asignado.

Yo como estaba tan enamorada de él y siempre lo comparaba con mi papa decía que él jamás me defraudaría. Pero esto fue de mal en peor. Cada vez era menos el tiempo que nos veíamos, eran mas pretextos, y yo me empecé  a preocupar por nuestra relación, tanto así que empecé a hostigarlo y a exigirle que tenia que pasar mas tiempo conmigo.

Un día quise darle una sorpresa en su trabajo visitándole y llevándole un postre que le encantaba, pensaba que tantas horas de trabajo sin salir le agotaría mucho, y si me veía y le llevaba este dulce seria una agradable sorpresa para él. Lo que nunca me imagine fue que la sorpresa me la llevaría yo.

Llegando a su oficina todo parecía muy extraño ya que no se veía ninguna actividad de trabajo. Seguí caminando hacia su oficina ya que su carro estaba estacionando y obviamente pensaba que él estaba ahí. Pensé que como un trabajador excepcional estaba trabajando tiempo extra. Pero cuando llegue a su oficina la puerta estaba cerrada y lo que escuchaba no parecía asuntos de trabajo.

¿Se pueden imaginar que estaba pasando? ¡Si! estaba con otra mujer. Este hombre que lo veía intachable, de ejemplo, amable y amoroso. ¿Qué había hecho mal para que me fuera infiel? Solo me fui de ahí, esa fue mi reacción, no podía creerlo.

Para mi fue tanta la decepción que no lo volví a buscar, ni para reclamarle ni para nada. Este era otra de las tantas relaciones que había tenido y no me habían funcionado. ¿Será que me quedare sola siempre? ¿Será que el amor no es para mí? O ¿Solo que espero mucho de los hombres?, ¡No lo se! Solo se que prefiero estar sola antes que me vuelvan a engañar. Cuando creo que al fin encontré el amor es cuando la vida me dice que en realidad ha terminado todo.