Dije ¨estaré bien¨ pero mentí… era el inicio de mi autodestrucción

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No era verdad que este era nuestro ¨destino¨, no imaginé que tú tomarías tu camino y yo el mío y que estos nos llevarían tan lejos y a lugares tan distintos.
Aquella última vez quise ser valiente, me mostré segura, feliz y realizada, por dentro presentía algo y aunque costó disimular, lo hice porque ya no me vi en tu mirada y eso dolió, te dije ¨estaré bien¨ pero mentí, fue más un ¨sé feliz mientras yo me las averiguo¨.


No sabía que tu ausencia, cada espacio y cada día dolerían, que te echaría tanto de menos y desearía que nunca hubieras cruzado esa puerta y que ese no hubiera sido nuestro último abrazo.
En aquella ocasión mi vida seguía igual de jodida, si, te había echado de menos pero dije lo contrario y al irte lloré como una niña, que tu abrazo agrandó mis heridas y que aunque no lo mencionaste, yo sabía era la despedida.
Arranqué las hojas del calendario y esperé paciente volvieras, con el tiempo dejé de hacerlo y murió toda mi esperanza.
Te escribí, no sé por cuánto tiempo lo hice pero jamás te envié nada.
Y pensé en cuánto tiempo nos hizo falta, debí ser más valiente, menos niña y más mujer, menos arrogante y jugármela cuando te la jugabas por mí.
Pero no lo hice, hice todo mal, porque pensé como piensan muchos: ¨siempre estará para mí¨ y lo estuviste, pero todos tenemos un límite y supongo rebasé el tuyo.
Debí decirlo antes, lo sé, pero ya no puedo tenerlo en mi pecho aunque con decirlo no haya diferencia alguna, pero aquí te va mi verdad…


Después de ti no ha habido nadie más porque sigue doliendo tu ausencia y porque como te amé, no se puede volver a amar, pero vale, afronto las consecuencias, tú sigue siendo feliz, llegará el día, yo lo sé, en que ya no duela tu ausencia.
Llegará el día en que pueda arrancarle sin problema alguno las hojas al calendario, en que despertar no duela tanto, el día en que cada bocanada de aire sea vida y no tortura, en que escuchar tu nombre no me haga perder la cordura, yo lo sé, llegará el día en que ese ¨estaré bien¨ será una realidad y no una gran estafa que terminaste aceptando como verdad para no hacer más grande la herida y retractarte en aquella despedida.
Tú lo tenías claro, yo solo sabía que no quería perderte pero callé.
Te di el último abrazo y te dejé partir pero por dentro moría por decirte ¡quédate!, quédate aquí… conmigo.

—Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA «LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA».