Faltó decirnos algo: ´perdón´

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Y entre tantas cosas buenas y malas que dijimos, faltó una que hubiese marcado una gran diferencia, pero considerando que nunca es tarde…
Perdón.
Perdón por los «te amo», por los suspiros, por lo vivido, por pensar que lo éramos todo cuando claramente no sentías lo mismo.
Perdón por los abrazos, los besos, las caricias, por regalarte noches de pasión que no valorarías.
Perdón por las aventuras, por las risas, los deseos, por esos sueños que al final terminaron convirtiéndose en pesadillas.
Perdón por creerme todas tus promesas, por confiar ciegamente en tus palabras, por querer pintar de colores las paredes oscuras de tu alma.
Perdón por creer primero en ti que nadie, por elegirte una y otra vez, por luchar incansablemente cuando más de una vez me hiciste ver que ya no valía la pena, perdón por no rendirme.
Perdón por el esfuerzo a diario, por los sacrificios, por los desvelos, por darlo todo aun cuando recibía tan poco.
Perdón por darte mi amor, mi vida entera, por incluirte en mi futuro y pensar que ahí, justo a tu lado era mi lugar.
Perdón por cambiar mi vida solo para que encajaras en ella, por compartirte mis espacios, mis tiempos, mis miedos, por abrirte cada puerta de par en par incluso de rincones en donde nadie había podido llegar.
Perdón por enamorarme tan perdida e irremediablemente de ti, cerrar los ojos ante todo y abrir mi corazón sin cuestionar nada, absolutamente nada.
Gran error.


Lo cierto es que pese a todo no me arrepiento porque aprendí, crecí y maduré, porque cada día a tu lado me hizo sentir viva, feliz e invencible. Al menos al principio fue así.
Y aunque me fue difícil, me costó mucho dolor, muchas lágrimas y soledad, logré perdonarte.
Si, te perdono.
Te perdono los «te amo» que respondiste sin sentirlos.
Te perdono las mentiras que sabías que me harían trizas el corazón e igual dijiste.
Te perdono por hacerme creer que nadie después de ti llegaría y me querría.
Ahora no puedo siquiera imaginarme lo feliz que seré cuando alguien aparezca con buenas intenciones y me ofrezca su corazón de la forma más pura y sincera.
Te perdono el engaño, dolió, vaya que sí, pero solo así se cayó de mis ojos la venda que no me dejaba verte tal cual eras.
Te perdono sin más retrasos y con aquella paz que me costó mucho volver a tener.
Te perdono y no precisamente porque lo merezcas, sino porque yo merezco paz en el corazón.
Te perdono por fingir un amor que no habrás de sentir jamás porque el problema está en ti, no en las personas que te quieren amar, al final de cuentas solo sabes alejar.
Y reconsiderando el punto final de nuestra historia…
Faltó decirnos algo: ´perdón y gracias´, es bueno saber que lo que ahora quiero en el amor no lleva más tu nombre.
—Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA «LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA».