Confesión de un cobarde

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Continuo en el mismo lugar con tu fantasma de compañía, no es tan difícil permanecer aquí si te sigo sintiendo, si continúa pareciendo que jamás te fuiste, si he dejado tus cosas intactas por si acaso decides volver, porque esa esperanza no se apaga todavía.
Estoy aquí en nuestra habitación con tu lado de la cama vacío, aun puedo percibir tu aroma en las sábanas e incluso creo escucharte tararear una y otra vez aquella canción antes de dormir.

¿Cuántos errores podemos cometer con aquellos que amamos y suponer que siempre nos habrán de perdonar?
Juro que he intentado buscarte pero es como si nunca hubieses existido, luego de marcharte no respondiste más, nunca creí que cumplirías aquello que tanto me decías: ¨si me voy, no vuelvo jamás¨, a lo que respondía: ¨sin mí no lo lograrás¨, pero lo hiciste, lograste avanzar, sé por muchos que estás bien, reconstruyendo tu vida, tu felicidad y forjando un futuro en el que yo ya no tengo cabida ni lugar.
¡Estúpido orgullo!, no me dejó escucharte, me hizo ignorar tus lágrimas y cometer mil y un errores. No sabes cuánto lamento haberte hecho dudar de mis sentimientos con respecto a ti, mi inmadurez me hizo perder tu confianza y un sinfín de lágrimas te vi derramar por culpa de mis acciones.
No supe estar contigo cuando me necesitaste, no supe cuidarte, cuidar lo que teníamos, no supe apreciar todo lo que me dabas, todo lo que hacías por mí, ni mucho menos ver que merecías mucho más que lo que yo te daba.


Ahora no sabes cuánto temo que encuentres a alguien más que te de todo aquello que yo no te di, que termines de corroborar que hay vida después de mí y que tu felicidad no era a mi lado como al principio de todo te lo hice sentir.
Temo que te enamores más de lo que estuviste enamorada de mí y perderte para siempre. Una parte de mí intenta ser optimista y pensar que aún tenemos oportunidad, por favor, cariño, no digas que todo está perdido, sé lo mucho que me amaste y el amor, no termina de la noche a la mañana.
Déjame arreglarlo, déjame reparte el corazón, déjame ser el hombre que te mereces y déjame darte todo lo que te prometí alguna vez.
Sé que no podrás confiar con facilidad nuevamente en mí pero haré todo lo que esté en mis manos para que las cosas marchen y funcionen como siempre debieron ser.
No importa cuánto tiempo tenga que esperar, continuaré aquí en nuestro hogar, en estas paredes que también te esperan, sé que cada minuto que transcurra valdrá la pena.
Te extraño, regresa, por favor.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.