Nuestra amistad no conoce distancia ni circunstancias

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A ti amiga del alma va dirigida esta nota. A ti que no te importó nada a la hora de socorrerme, en el momento que más te necesité allí estabas tú para ser mi alcahueta y mi apoyo.

Muchos no entendían nuestra amistad, pero eso no nos importada, cuando estábamos juntas era parecido a cuando cae una menta en una gaseosa, explotábamos juntas, todo era divertido. Los momentos más tristes por los que pasamos tuvieron sentido solo porque nos teníamos la una de la otra.

No veíamos la hora cuando nos teníamos que encontrar y contarnos cada detalle de aquello que era emocionante para nosotras. Me acuerdo de mi primer novio, me decías que no me merecía. Luchaste hasta el final para que abriera los ojos, y gracias a ti me ahorré una triste historia de amor, me hiciste dar cuenta de lo que valgo.

Ahora me dices que debes irte lejos, que ya no compartiremos esas largas horas de plática amena, que ya no saldremos a divertirnos, que nuestras conversaciones estarán limitadas a unos cuantos minutos por teléfono, ¡Esto me parte el alma!

Sé que no es tu culpa, que solo son las circunstancias de la vida que no piden permiso para darse paso. Pero este quizás sea el sacrificio más grande que podamos experimentar por última vez juntas, la despedida.

Extrañaré tu mirada, esa que con solo un revirón de ojo me hacía saber que no debía hacerlo, o que con una gran carcajada me hacías sentir la más cómica del mundo. Aunque muchas veces no pensábamos lo mismo eso era lo que nos mantenía tan unidas, porque ambas nos complementábamos y nos hacíamos crecer.

Esos días los extrañaré con todo mi corazón. Pero ambas sabemos que nuestra amistad no llegará hasta aquí. Que nuestra a mistad es tan fuerte que romperá todas las barreras, incluso la distancia. Más bien esto nos fortalecerá para seguir luchando, porque las cosas que me enseñaste las atesoro muy adentro de mi corazón. Estas no se consiguen en un libro de frases, sino que se enseñan con los años, con el roce, con las caídas.

Ten por segura que aquí estaré para ti, en cualquier momento ya sea bueno o malo podrás levantar el teléfono y sabrás que me encontrarás. Sé que será difícil separarnos, pero la vida se encargará de reunirnos otra vez. Todo lo que empieza bien termina bien, y nuestra amistad no fue un accidente, más bien fue un regalo de Dios.

Solo le pido a Dios que te cuide a donde vayas, que sigas siendo esa persona humilde y alocada. Esa persona que le saca una sonrisa a la más seria, que le levanta el ánimo al más triste. Sé que este no es el final para nosotras sino un hasta luego.

La verdadera amistad es la que no conoce pretexto, es la que da todo por esa amistad, es la que sin tener ningún lazo de sangre que nos una nos hace sentir hermanas de verdad. Es la que te acepta con todos tus errores y te ayuda a superarlos sin criticarte.

Quiero decirte una vez más que te quiero muchísimo y que nunca te olvidaré. Aquí tendrás a la mejor hermana y amiga.