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Los declaro marido y… ¡cuernos!

Parece chiste, pero la realidad es que los cuernos están a la orden del día, y no, no es un artículo para atacar al sexo masculino porque lo cierto es que las mujeres también pueden y suelen engañar, la única diferencia es que mientras el hombre lo presume por ahí y se lo atribuye como una gran hazaña, la mujer calla para repetir.
Pero ¿por qué recurrir al engaño?, ¿por qué herir y lastimar a quien está al lado?, ¿porque no simplemente aceptar que el amor se ha terminado y hablarlo?, ¿por qué engañar si existe la palabra terminar?
Total, con el engaño acaban por romperse los sueños, las promesas y los planes que se hicieron en pareja, ¿por qué no tener un poco más de valor, decir que en realidad no estaban preparados para una relación, que les falta madurez para el compromiso, que prefieren soltar y dejar en libertar que lastimar?


Tenemos que entender que la infidelidad es una decisión, no un error ni un accidente porque por accidente no vas y caes encima de alguien, basta de tantos pretextos bobos, pero basta también de creerlos. Nadie puede influir en otro para ser infiel, la única realidad es que si lo fueron es porque en verdad no estaban tan enamorados, quien quiere de verdad no deja entrar ni siquiera un poco a otra persona que no sea su pareja. Así de simple.
Pero pasemos del infiel al engañado, ¿por qué justificarlo?, ¿cuán pobre puede ser el amor propio de una persona como para creer una bola de mentiras que si bien irá creciendo como bola de nieve más temprano que tarde la misma se derrumbará y dejará un gran caos?
Dejemos de culpar a terceros y de victimizar a quien rompió el compromiso de respetarnos, de sernos leales, de hablarnos de frente y con la verdad.
Perdona, hazlo por salud mental, por madurez y para poder continuar, perdona pero no te quedes en donde ya fuiste olvidada una vez, no importa cuánto te jure que no volverá a suceder porque te está mintiendo, la persona infiel lo es porque no ama, NO-TE-AMA, ¿duele la verdad, cierto?, pero no más de lo que te dolerá quedarte a su lado y recordar a diario que te falló a pesar de que le amabas con todo tu corazón.
Siempre elige una verdad que te lastime un momento a una mentira que te destruya cuando ya no sea posible sostenerla más.


Algo que quiero que te quede bien claro es que su fallo no tiene nada que ver contigo, no hay nada de malo en ti, no te falta nada, absolutamente nada, el problema está en esa persona que no sabe lo que quiere, así que lo único que te queda por hacer es agradecerle, si, agradecerle que te abrió los ojos y te hizo ver que merecías algo y a alguien mucho mejor. Ten calma, no dejará de doler de la noche a la mañana pero cuando pase te aseguro que serás una persona totalmente distinta; más fuerte, más segura y firme en cuanto a lo que quieres. Recuerda que no mereces menos de lo que das.
Jamás olvides tu valor, que el mundo tampoco lo hará.
Disfruta el viaje, aprende y crece con las turbulencias y los contratiempos, cuando sea el momento, la vida te sorprenderá con un destino que jamás llegaste a imaginar.
Supera, que el karma se habrá de encargar de poner a cada uno en su lugar.
Después de una infidelidad, aun cuando exista el perdón y finjas o simules estar de los mejor con tu pareja, definitivamente algo se rompió. Tu amor, tu lealtad, tu respeto y sinceridad hacia él/ella, por ejemplo.


Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Él no estaba con la mujer correcta

Le quería, se notaba que le quería pero también se notaba que no la amaba. Se esforzaba, de verdad lo intentaba pero no tanto como ella deseaba.
Ante los demás parecían la pareja ideal, tan distintos, el complemento perfecto para engranar.
Ella solía ser la más amorosa con él, él más que nada cuando necesitaba calor para su piel.
No tenían los mismos gustos, ella era más de leer, él de perderse en el rock y en esos juegos de carreras que a ella no le daba por entender.
Ella un torbellino, él el ser más pacífico. Ella la más sentimental, él una roca difícil de penetrar.
Pero cuanto lo amaba…, ella se desvivía por él. Le atendía, le mimaba, le cuidaba y él se esforzaba por corresponder pero si bien el amor es una correspondencia jamás debería sentirse como una obligación y él sentía un poco de culpa porque en el amor que le daba había un poco de ello. Estaba ahí pero la realidad es que también no estaba.


A veces parecía tan ajeno, tan distante, tan de otra parte y eso que su corazón jamás había tenido dueña antes pero aún así no podía entregarse cien por ciento a ella, no importaba lo que ella se esforzara, él no le pertenecería jamás y si, es verdad que las personas no somos objetos y no es que debamos pertenecernos, pero, creo que entienden lo que trato de decir, ese sentimiento que provoca saber que pase lo que pase ese alguien siempre estará ahí, a nuestro lado, sujetándonos la mano, a diferencia de ello ella sentía tambalearse con más frecuencia, con el tiempo poco a poco se iban soltando de la mano y ni un y mil intentos parecían tener un efecto contrario.
Las peleas, los desacuerdos, los desalientos y las decepciones comenzaron a aparecer, los fallos, las mentiras, los sinsabores, tomaron mayor protagonismo y aunque ella solía dejarlos pasar, luego de un par de palabras bonitas que él casi a la fuerza solía soltar, volvían a su normalidad, una normalidad que a la vista la mantenía con vida pero por dentro agrandaban cada vez más su herida.
¿Por qué nos complicamos tanto la vida y no podemos amar por igual a quién nos ama sin medida, a quien por nosotros y sin pensarlo darían su vida?


Ella pasaba día y noche planeando un futuro con él, él pensaba en riquezas que añoraba tener, cuando la mayor riqueza la tenía a su lado, pero es que jamás sabemos lo que tenemos hasta que lo vemos con alguien más, aunque ni eso le solía preocupar, él pensaba que ella estaría mejor con alguien más, ella no se miraba en otra parte porque los brazos de él se habían convertido en su hogar.
Y pese a todas las diferencias su habitación solía ser testigo de esas noches que parecían no tener final, esas noches en las que el mundo no parecía importar, en las que se convertían en uno solo y él le hacía promesas que en el fondo sabía jamás habría de cumplir, pero ella las creía, las creía y en su interior no paraba de sonreír, dormía en sus brazos con una sonrisa, ignorando que tarde o temprano él la haría trizas.
Pero cabe resaltar que él no era el villano, el villano era cupido por flecharlos mal y es que ella estaba con el amor de su vida, él con su ¨por mientras llega la indicada¨ que lo sacaba de la rutina y le enseñaba a disfrutar la vida.
Si, él no estaba con la mujer correcta, lo más triste de todo es que esa mujer… era yo y en el fondo creo que lo sabía, aun así, continuaba complicándome la vida… sus besos lo valían.


Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

No sabía cómo irme

No sabía cómo irme, pero irme estaba en mi mente noche y día. No era una idea que se me había metido de repente, de hecho, si de mí hubiera dependido jamás la hubiese dejado entrar a mi cabeza.
No sabía cómo irme, pero lo haría. No sabía fecha, ni hora, pero había llegado a ese punto del ¨no retorno¨, estaba segura y convencida de que no habría un futuro juntos ni un final feliz.


Podrán decir ¨si ya era una decisión tomada, ¿por qué no simplemente hacer las maletas y marcharte?¨ y más de una vez me lo he preguntado también, pero es que, ¡joder!, temía tanto que después de él no llegara nadie más, siendo sincera me aterraba la soledad, pero irónicamente en ocasiones estando él justo a un lado de mí, me sentía sola, muy sola, y eso era peor a de verdad estarlo.
Temía no saber qué hacer con mi vida, sentirme y que me señalaran como ¨fracasada¨, decepcionar a mi familia y amigos, mismos que lo adoraban, temía quedar como la ¨mala¨, que no entendieran mis razones aunque temía más tener que darlas.
Incluso temía que después de él llegara alguien más, iniciar de nuevo con todo el protocolo de las citas, los mensajes y llamadas en la madrugada, el primer beso, las primeras caricias, los primeros momentos bochornosos, la primera tomada de mano, la primera pelea y todo eso que uno vive al inicio de una relación, ¡en serio me daba muchísima pereza comenzar otra vez!
Temía no encontrar a alguien como él, y sí, me contradigo porque, ¿para qué quiero a alguien como él si por algo lo estoy abandonando?, pero es que, aunque suene tóxico no podía vivir con y sin él, se había vuelto mi complemento, mi alma gemela, el tornillo que le hacía falta a mi cabecita siempre revuelta, él era justo lo que yo no buscaba pero que terminó encontrándome y desarmándome, era ese alguien por el que yo había renunciado a mi paz, el único que me ponía a temblar, el único con el que quise formalizar y con quien soñé una familia formar.


Pero luego comencé a verme más triste que feliz. A veces lo ignoraba y pensaba que el amor era así, que tenía sus altas y bajas pero cuando son más bajas, definitivamente no puede ser amor. Comencé a mirarme sin brillo en los ojos, a notar mi voz apagada, a sentirme ignorada, arrumbada en el cajón de los objetos que no quieres tirar porque piensas que en algún momento te pueden servir para algo pero ese momento no llega jamás. Me sentía tan desvalorizada, todos mis sueños se estaban quedando atrás, en el olvido, todos los planes que idee con él se habían ido, era momento de irme también pero
…no sabía cómo irme, sin embargo, tenía muy clara una cosa: tarde o temprano me iría y no habría poder humano que me hiciera voltear hacia atrás.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Te olvidé, eso querías, eso obtuviste

INTRODUCCIÓN: Y aunque esto pintaba para ser una historia sin final, de nada sirvió haberme arriesgado tanto, terminaste siendo uno de tantos, el papel del villano y el perdedor, te quedó sin hacer ajustes.

Me gustaría decir que podríamos salvar lo nuestro, que no todo está perdido, que queda una pizca de esperanza y una oportunidad para luchar, pero lo cierto es que ya me he cansado de siempre estar en segundo lugar, de ver como desapareces de mi vida y luego vuelves intentando endulzarme el oído con palabras llenas de falsedad. Me he cansado de ser quien siempre está. La que lleva el timón en este barco, de ser la que siempre da pero no recibe nada a cambio.
Realmente pensé que eras distinto, debí haberme aferrado a la idea de no volverme a enamorar, pero aquella sonrisa casi perfecta acabó con toda promesa que me hubiese hecho antes de ti. Llegaste y mis muros se derribaron, volví a creer en el amor, sin embargo, en mi interior había una lucecita roja diciendo ¡alerta!, fui tan tonta que la ignoré, más bien te esforzaste tan bien para que mi miedo quedara atrás y te abriera las puertas de mi corazón de par en par, ¿con qué finalidad?
Y aunque esto pintaba para ser una historia sin final, de nada sirvió haberme arriesgado tanto, terminaste siendo uno de tantos, el papel del villano y el perdedor, te quedó sin hacer ajustes.
Con tus acciones hiciste que todas y cada una de tus palabras se desvanecieran en el aire, que perdieran valor y credibilidad. Te has esforzado demasiado para mostrarme que el amor al final de cuentas no es tan importante, no en tu caso, solo sabes arrastrar a un mar de mentiras, de secretos, no importa si a quien dices amar está a punto de ahogarse, no haces ni el mas mínimo movimiento para salvarle.


Por más que lo intentas no logras ser honesto ni contigo mismo. Un día puedes ser el hombre más amoroso y sincero del mundo y al siguiente solo sabes escudarte y esconderte como un pequeño asustado. Sabes, ya no estoy para estar corriendo detrás de alguien que no desea ser alcanzado, que solo sabe hacerme llorar, que solo sabe romperme el corazón a diario.
Lo único que has conseguido con tus acciones es dejarme ver que tienes miedo, si, tienes miedo al compromiso, a que alguien te quiera, a que le importes, que sea detallista, amorosa, tanto que termines cediendo, que termines mostrando tus debilidades, y lo irónico de todo es que hables y hables de arriesgarse pero tú te acobardas al primer instante. El lobo feroz ¿teme enamorarse?
No tienes idea de lo complicado que es entender tu forma de ser. Para ti pudo ser quizás solo un juego, pero yo me enamoré e intenté que todo fuera distinto, lo malo es que siempre me viste como un escape de tu realidad. Alguien que te sacó de la monotonía y que te trajo sonrisas.
Pero ya no más, se acabó la tonta a la que buscas cuando te da la gana, cuando te cansas de buscar y no encontrar nada y entonces descubres que mis brazos siempre son el mejor lugar que existe para tu triste y solo corazón.
Tú decidiste huir de ellos por miedo, por tu gran ego, porque crees que mereces algo mejor, pero la verdad es que probablemente no encuentres a alguien que te quiera como yo, pero eso tú lo sabes mejor.

Querías que te olvidara y eso obtuviste, a este lugar, ya no vuelves más.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Fue tan breve lo que tuvimos que hasta una estrella fugaz nos vio y sintió compasión

¿Qué somos?, quisiera al menos tener una respuesta segura pero en cambio tengo mil que al final de cuentas me dejan con más dudas. Sé que fuimos algo, lo sé porque lo sentí, pero no logro deducir si fuimos cuestión de tiempo, de coraje, de agallas, si fuimos momentos, memorias o quizás una mezcla de todo un poco. Lo triste es que hoy, ya no somos nada, excepto el recuerdo de un breve relato que pudo ser una gran historia.
Me aventuré sin miedo alguno, es lo que siempre suelo hacer cuando algo me importa más de lo que debería, no importa que la suerte no esté de mi lado y que no haya probabilidad alguna a mi favor, sí, así soy yo; arriesgada, atrevida, siempre apostando todo en nombre del amor.
Recuerdo perfectamente el día que lo conocí, si soy sincera no esperaba que entrara en mi vida pero me tomó desprevenida y como un peligroso huracán que no ves venir, arrasó con todo a su paso al tocar tierra.
Antes de que él llegara a mi vida vivía entre lo blanco y lo negro, sin colores, sin emociones. Me encontraba perdida en mis sueños o más bien, en mis pesadillas. Solía pasar los días en soledad sin querer la compañía de alguien más, el hecho de saber que existen personas que solamente entran a tu mundo para herirte con facilidad, me abstenía de relacionarme. Lo que me llevó a construir una gigantesca muralla para que nadie pudiera entrar, nadie.


“Vivir en soledad no está nada mal”, lo repetía en mi mente una y otra vez, el hecho de no mostrar emociones, reservarme todo para mí misma y no abrirme para nadie para no sentir nada ni salir lastimada, era lo mejor. Alejarme del mundo del amor y jamás volver a enamorarme, esa era la promesa que me había hecho a mí misma. Demasiadas decepciones te terminan dejando arisca.
Pero como un terrible terremoto o un peligroso huracán, llegó aquel día entrando a mi vida sin avisar. Con esa mirada perfecta y esa sonrisa encantadora, mi mundo gris se convirtió en multicolor. No tuvo dificultad para derribar esos gigantescos muros que había construido para protegerme del mundo y así sin más entró con facilidad, no es que haya puesto demasiada resistencia, dejé que llegara tan lejos como nadie lo había hecho antes. Todo aquello que había construido y que me había prometido, se desmoronó fácil. Sus besos, sus caricias y su calor al abrazarme con tanto cariño, terminaron convirtiéndose en lo que no sabía que necesitaba y, a decir verdad, me encantaba.
Todo lo que demostró al llegar me dio el valor de animarme a entregarle mi corazón, lo puse en sus manos pensando que habría de cuidarlo bien, me arriesgué y me entregué como jamás lo había hecho, quería ser feliz, quería hacerlo feliz, algo en mi interior me gritaba que valía la pena. Me sentía en la cima, como una persona nueva, no le temía a nada, sentía que podía volar pero al poco tiempo mi caída fue fatal, no lo vi venir, no estaba protegida y fue peor mi herida.
Cada noche, cada día de mi jodida vida me preguntaré ¿qué pasó?, y aunque siento odiarlo, la verdad es que al mismo tiempo aun lo amo, lo amo con todas mis fuerzas y desde lo más profundo de mi corazón. Puede ser confuso, pero yo sé que algún día entenderé aquello que dicen que las personas llegan a tu vida por alguna razón. Yo sé que él llegó a mi vida para mostrarme que tengo la capacidad de amar a otro ser, por ahora me es muy difícil asimilar que él ya no está y que nuestro destino no es estar juntos.
Lo sigo extrañando pero por desgracia eso no lo traerá de vuelta, lo sé, fue esa pequeña luz que le hacía tanta falta a mi oscuridad. Me enseñó a volar y me mostró otros mundos que jamás me hubiera animado a explorar yo sola, eso es algo que le agradeceré siempre.
Fue un amor efímero pero inolvidable y siempre estaré eternamente agradecida por cada sonrisa, por cada latido de mi corazón que me recordó cuán viva estoy, créeme, valió cada segundo, ¡gracias!

Escrito por: Stepha Salcas

© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs

LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Él fue el error más bonito que cometí

Tantos buenos prospectos pero parecía que tenía un imán para atraer a los malos, a ese tipo de chico que elegían para pasarla bien pero no para quererse establecer.
Lo cierto es que a pesar de ello no les ponía ningún ¨pero¨, me gustaba lo complicado, lo que se denominaba ´imposible´, me atraían las almas libres, esos arriesgados que siempre dicen ´sí´ a jugársela siempre y cuando no se trate del amor, los que siempre terminan rompiéndote el corazón, estúpido ¿no?
Y sin la necesidad de buscarlo, el ´malo´ de mi historia apareció y a los pocos segundos ahí estaba yo, complicándome la vida como si ya la hubiese tenido muy fácil. Ir de error en error era mi deporte favorito, y no es que fuese la chica mala, simplemente me había cansado de lo mismo, del amor que en realidad no era amor porque me hacía llorar, porque dolía, porque me hacía perderme a mí misma.


Definitivamente ya no quería más de ello, quería totalmente lo opuesto; riesgo, adrenalina, ese plus que me reiniciara la vida, afortunadamente él quería lo mismo, o tal vez eso fue lo que creímos.
Al principio solo nos veíamos de vez en vez, nada de citas, nada de planes, todo se trataba de pasarla bien, platicar, bromear y desahogar. Al caer la noche nos dejábamos llevar pero siempre cuidándonos del que dirán.
Y entonces llegamos a ese punto sin retorno en la que nos entregamos como juro no me había entregado a nadie más. Fue un momento en verdad especial, era como si de verdad nos perteneciéramos, como si de verdad nos amáramos, como si de verdad nos hubiésemos prometido un para siempre. Cada cosa que dijeron de él se derrumbó en ese momento en el que me hizo el amor, lo sentí y puedo jurar que no fue solo sexo, lo sé y él también.
La escena se repitió tantos días nos fueron posibles. Al día siguiente fingíamos demencia, volvían las apariencias por temor al qué dirán.
A ciencia cierta no sabía lo que éramos, pero éramos algo, me lo gritaba mi piel, la suya, nuestros corazones latiendo al unísono.
El próximo encuentro me parecía eterno, y aunque estaba consciente de que lo que teníamos era algo momentáneo, quería seguirlo viviendo y disfrutando.
Perdí la cuenta de las veces en que nos entregamos, en que olvidamos quienes éramos o lo que éramos y nos convertimos en uno solo, en algo eterno aunque de sobra supiéramos que de eternos no teníamos nada.
No hubo títulos, ni promesas, ni ataduras, ni planes, ni compromisos o fechas especiales, no hubo detalles, ni –te amos- que se fueran desgastando. No hubo ilusiones o esperanzas que terminaran hechas pedazos. Solo y siempre fue nuestro deseo por pertenecernos en la piel, mismo deseo que me llevó a sentir el más grande de los sentimientos, cuando por fin lo pude ver, hui, hui tan lejos como me fue posible de él.


Los años y la madurez me hicieron terminar al lado de un hombre bueno, uno que no teme amar, uno que supo luchar por mí, que me ofreció algo de verdad, alguien con quien formé un hogar.
Sin embargo, debo reconocer que ni los años me han hecho olvidarme de él, de cómo erizaba mi piel y me hacía estremecer, de cómo despertaba cada una de mis terminaciones nerviosas y me hacía vibrar como nadie más lo volvió a hacer.
Jamás olvidé esa entrega y esa pasión, él fue el error más bonito que cometí, el que a pesar de los años continúo recordando como ese amor que jamás fue y aun así se me quedó tatuado en la piel.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Cuando no sabes lo que quieres, terminas perdiendo a quien te quiere y tú me perdiste a mí

Adiós al cansancio de darte tanto amor, de ser la detallista, cariñosa y amorosa que jamás recibe lo mismo. Adiós al cansancio de pedir perdón después de una discusión aun cuando yo no hubiera comenzado tal pelea. Adiós a los besos, a las caricias vacías, a los sinsabores de tus palabras huecas. Adiós a esa mujer que se encerró un sinfín de veces en su habitación a llorar tu desamor, la misma que te escribía cartas y poemas que por cierto, nunca leíste.
Ya no he de esperarte más, se acabó el permitirte acabar con cada una de mis ilusiones, hoy la historia llega a su punto final, te vas tú pero mis ganas de volverme a enamorar algún día, se quedan, pero esta vez elegiré bien, a alguien que si quiera amar y no solo lo pretenda.


El papel de inmaduro siempre te fue bastante bien, lo tenías todo y jamás supiste valorarlo, ni siquiera el amor que siempre te entregó mi corazón.
Puede que tengas tus razones pero estas jamás justificarán del todo tu manera de actuar, esa en la que siempre me solías lastimar. Quizás me dejaste de querer, aunque posiblemente jamás lo hiciste y es que en el amor no hay intermedios, porque cuando los hay no era amor y en esta historia me has dejado ver que no había nada.
Por más que me esforcé por ofrecerte lo mejor y debes reconocer que jamás te faltó amor, para ti nunca fue suficiente. Poco a poco mis recursos comenzaron agotarse y aún cansada y derrotada, persistía, no sé ni de donde sacaba fuerzas pero lo hacía, sin embargo, igual terminé rota, ¿cómo podrías suponer que esto no acabaría?, continuar era imposible porque cualquier esfuerzo terminaba siendo en vano. Lo único por hacer era armarme de valor y decirte adiós, solo Dios sabe lo mucho que me costó pero hacerlo fue la prueba más grande amor que me hice.
Me dolió y confieso que aún me dueles, lo sé, es difícil de entender, no lo harás hasta que ames a alguien con la misma magnitud con la que yo te he amado.


Debería odiarte, dicen por ahí pero sinceramente no puedo. Sin embargo, espero que aprendas la lección, no se puede ni se debe romper un corazón en el que se está, eso debería ser considerado un delito mayor.
Pero bien, no te he de llorar una eternidad ni diré que jamás me volveré a enamorar, si algo es seguro es que después de algo bueno llega algo mejor y estoy segura de que tú solo has sido una lección y aunque hoy te sientas el ganador, el tiempo te demostrará cuán equivocado estás.
Solo me resta decir que si algún día nos volvemos a ver, no me pareceré en nada a la mujer de ayer, me verás tan fuerte que te vas a sorprender, te preguntarás si te quise y la respuesta será sí, pero lo cierto es que me quiero mucho más.
Te deseo lo mejor, aunque lo mejor siempre lo tuviste conmigo y posiblemente un amor como el mío, no te volverá a llegar.
Cuando no sabes lo que quieres, terminas perdiendo a quien te quiere y tú me perdiste a mí

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Romperme el corazón te salió bien, olvidarte me saldrá mejor

No sé qué me hace más ruido, si el hecho de que hayas regresado o el hecho de que pretendas volver a lo que tuvimos ayer, como si jamás me hubieses roto en mil pedazos. ¿Por qué piensas que te sigo extrañando?
Recordarte no es igual a haberte perdonado, si te recuerdo es precisamente por todas las veces que me fallaste y continuaste actuando como si nunca me hubieses herido y mentido, como si jamás me hubieras roto el corazón.
Es desvergonzado pretender que olvide el ayer y te vuelva a hacer parte de mi vida, que vuelva a dejarte entrar en mi corazón y pierda por ti una vez más la razón.


Aun no entiendo como tienes la desfachatez de pararte frente a mí, mirarme a los ojos y decir, que ya no podías seguir sin mí. Si te soy sincera puede que me inquietes un poco, pero ya no tienes ese poder de desarmarme, de provocarme, de descontrolarme.
Me parece absurdo que vuelvas preguntando ¿me recuerdas?, sí olvidar fuese tan fácil, créeme, lo habría hecho desde el primer segundo, pero las heridas requieren de tiempo y para superar, hay que recordar una y otra vez cada una de las veces que me fallaste.
Si, te recuerdo, ¿cómo podría a olvidar a quien sin compasión me rompió en mil pedazos el corazón a pesar de decir tantas veces ´te amo´?
Te recuerdo como la persona que tomó todos mis sueños y uno a uno los fue destruyendo. Como la persona que a pesar del amor que me juraba huyó y me dejó preguntándome una y otra vez qué es lo que estaba mal en mí cuando lo cierto es que tú no merecías a alguien como yo, porque si algo me dediqué a hacer el tiempo que estuviste a mi lado fue a amarte, respetarte y valorarte, pero tú merecías a alguien que te diera lo mismo que tú dabas… nada, absolutamente nada.
No tienes idea de todas las noches que lloré y los días tan amargos que pasé echándote de menos, debo aceptar que incluso te llegué a esperar, pero luego los días comenzaron a hacerse cada vez más largos y más fríos. Escuché una y otra vez nuestra canción y me desmoroné en cada ocasión que alguien te nombró, luego escuché por ahí decir que te habían visto ´muy feliz´ mientras yo me seguía ahogando en mi llanto.


Nadie tiene idea de cuánto me costó juntar cada pedazo de mi corazón y armarlo de nuevo, mucho menos tú, el rey del egoísmo y la vanidad, quien siempre pensaba única y exclusivamente en sí mismo, quien a pesar de tenerlo todo siempre quería más sin importarle que a mí me dejara sin nada.
Hoy es que puedo ver cuán tonta fui al no saberme valorar, hoy puedo darme cuenta que en realidad no me hacías ningún bien.
Pero sabes, no te odio y tampoco te deseo ningún mal, al final lo que pasó me ayudó a madurar y aunque tus acciones no fueron las más correctas, debo reconocer que tampoco las mías. Por tu parte me enseñaste que para amar a alguien primero debo amarme a mí misma, segura estoy que yo te enseñé lo importarte que es valorar a una mujer a tiempo, especialmente cuando esa mujer te quiere con todo su ser.
Y si lo que buscas es mi perdón, te perdono de corazón, ya la vida misma te dará lo que has de merecer y te aseguro que eso, no es mi corazón, jamás volverás a estar en él.
Y si, romperme el corazón te salió bien, pero olvidarte me saldrá mejor.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Adiós, esto fue debut y despedida

Me encantaría poder decir que no todo está perdido, que si seguimos luchando aun nos podemos salvar, rescatar al menos un poco de lo que éramos, de lo que teníamos, que una segunda oportunidad nos vendría bien, que seguro echándole muchas ganas todo podría volver a ser como antes.
Pero ¿para qué mentirnos más?, ¿para qué voy a seguir fingiendo y desgastándome en el intento?
Ya no quiero seguir siendo más la tonta, esa que apenas te da la gana se convierte en tu segunda opción. A la que apenas se te antoja dejas de ver, de responder, de dar explicación. Me he cansado de tu juego, de que desaparezcas y de la nada aparezcas fingiendo demencia y acabes convenciéndome al hablar de amor, ¿amor?


Me he cansado de ser la que más se entregue, la que más demuestre, la que más quiere, porque al final, el que más quiere es el que pierde y ya no quiero perder más.
Enamorarme de ti jamás estuvo en mis planes pero ante las flechas de cupido nadie puede oponerse, menos a esa sonrisa tan intimidante y a esa sonrisa inquietante con la que llegaste.
Llegaste y junto contigo llegaron las ganas de enamorarme, de volver a confiar otra vez y aunque el temor me acobardaba, tu esmero porque ese miedo terminara triunfó, pero ¿para qué?, ¿para que esforzarte tanto porque mi miedo desapareciera?, ¿para qué hacer lo imposible para que te dejara entrar?
¿De que sirvió arriesgarme contigo si jamás demostrarte ser mejor que quien ya me hirió antes?
Apenas comenzaste actuar, todas tus palabras salieron por la ventana más cercana, aquello que tanto me juraste y prometiste, inmediatamente perdió valor. Sigo sin comprender para qué insistir en ¨dejarme llevar¨, si al adentrarme en tu mar abundaron los secretos, las mentiras, las falsedades, un poco más y seguro hubiera terminada ahogada, más segura estoy no hubieras hecho nada por rescatarme y justo eso es lo que duele.


Duele tu falta de sinceridad, conmigo y contigo. El verte un día estar bien y al otro verte escondido como un niño temeroso, ¿con qué fin?, si para jugar a las escondidas ya estás bastante grandecito, si correr tras de ti, es realmente agotante. Ya no estoy para llorarle a nadie, para mendigar amor, ¡ya no estoy para que me rompas el corazón!
Hay un problema serio contigo, tanto terror al compromiso, a que te quieran de verdad, a que te ganen y termines mostrando tus debilidades, de llegar a sentirte vulnerable. Bastante incongruente para ser alguien que habla y habla de arriesgarse mientras te acobardas ante tus inseguridades.
El lobo feroz ¿teme enamorarse?
Me resulta difícil y agotante entender tu manera de ser. Porque a decir verdad nadie esperaba que se diera esto, pasar de un ¨juego¨ a enamorarse. Y aunque traté con todas mis fuerzas que esto de verdad funcionara, tú únicamente me viste como un escaparate a tu patética realidad. Alguien que solía sacarte de la rutina y mejoraba tus días cuando la vida no te sonreía. Pero ¡basta!, basta de este estúpido juego, sigue pensando que algo mejor has de merecer, aunque lo cierto es que, como yo, no te han de querer.

Se acabó, adiós, esto fue debut y despedida.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

El día que te dejé volar lejos de mi

Hay muchos tipos de adiós, pero el que más duele es aquel que no deseas decir, sin embargo, las circunstancias te terminan obligando… como en nuestra historia.
Paulo Coelho escribió:
¨Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre y un segundo gran amor que perderás, alguien con quien naciste tan conectado que las fuerzas de la química escaparán de la razón¨.
Fue muy duro decidir cuál de los dos amores serías tú.
Dejarte volar ha sido lo más duro y difícil que he hecho, no solo mi corazón se hizo trizas ese día, ese día también marcó un antes y un después en mi vida.
Estuve en guerra conmigo misma, no tienes idea de las veces que me replantee si estaba haciendo lo correcto.
A diario hacía un esfuerzo sobrehumano para no derrumbarme… más, mientras que por dentro me encontraba rota y un tanto sin vida.


Finalmente, el tiempo me hizo ver cuán necesario era poner distancia entre los dos, porque aún tenías tanto que aprender del amor que, de quedarme, nunca lo hubieras aprendido.
Sabes… no hubo día en que no mirara nuestras fotografías, los vídeos que te hacía con el afán de molestarte y que al final nos sacaban un montón de sonrisas, no ha habido día en que no recuerde y eche de menos todas las locuras que hicimos, los lugares a los que fuimos, las noches que compartimos y pienso, ¿cuán ciego puede estar alguien para no darse cuenta que las acciones que está realizando lo harán perder a quien más le ha amado?
Siempre tuviste la opción de actuar distinto, de ser menos duro, menos frío, menos insensible, siempre te di la confianza para quitarte esa coraza impenetrable, yo quería conocerte realmente, pero tú no quisiste o no pudiste, no sé si eso haga alguna diferencia, el punto es que tu frialdad me empezaba a congelar, no podía permitir que continuaras así, helándome mientras mis lágrimas te suplicaban calidez.
Estoy segura de que algún día volverás a escuchar de mí y descubrirás que no paré mi vida por nadie ni tampoco me mueve el piso cualquiera, entonces te preguntarás porque contigo fue tan distinto pero para ese entonces, ya habrá pasado tiempo desde que decidí marcharme, un adiós que fue necesario porque uno jamás es consciente del valor de las cosas o de las personas hasta que las pierde.


Tenías una forma muy extraña de quererme, más extraña aún era la forma de demostrarme tu amor, pero me querías, lo sentí de muchas formas distintas, pero el amor no siempre es suficiente para continuar. Aun tenías muchas cosas por aprender y yo no podía seguir haciéndote el camino fácil, porque al evitar que te equivocaras o lastimaras, terminaba hiriéndome yo, eres el único capaz de ir tras todas las respuestas a tus interrogantes sobre la vida y tengo la certeza de que lo harás cuando estés listo, finalmente de eso se trata la vida, de aprender, de tropezar, de levantarnos, de evolucionar.
Algún día me entenderás, entenderás lo que había tras mis lágrimas y comprenderás porque te dejé volar aun cuando te amaba con cada centímetro de mi piel, pero hasta entonces sé que continuarás pensando que soy la peor, alojarás mi recuerdo en ese baúl de personas indeseables que todos tenemos en la mente y en el corazón pero habrá días en que me saques de paseo, al menos para convencerte de que estoy en el lugar correcto aunque en el fondo de tu corazón sepas bien que no es así o al menos quiero pensar que con dejarte volar te di la prueba más grande de amor que no te darán jamás.

El día que te dejé volar… una parte de mí se quedó ahí, contigo.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Tú con ella, yo con él

Quién diría que una mala, inmadura y tonta decisión cambiaría todo el rumbo de nuestras vidas.
…tú con ella, yo con él, cada uno durmiendo en una cama con personas que hasta hace poco eran completos desconocidos mientras que tú y yo nos conocemos perfectamente bien.
Qué difícil es fingir que no te echo de menos, que no te extraño cada maldito segundo que transcurre en el reloj, que un par de canciones si suenan no me traen un puñado de buenos recuerdos, que a mi piel no le hacen falta tus caricias, a mis labios tus besos y a mis días tu olor.


Como negar lo que se ve a simple vista, si continúo siendo tan tuya como aquel primer día.
Si sigo conservando las fotos, las cartas, las flores como el tesoro más grande que existe en la Tierra.
Tanto amor, tanta pasión, tanta complicidad simple y sencillamente no pueden quedar del todo atrás.
¿Por qué decidimos no arriesgarnos nuevamente?
Porque dejamos que la vida nos llevara por caminos tan distintos y extremadamente separados.
¿Por qué terminamos aceptando lo que aparentemente estaba escrito en nuestro destino?
Tú con ella, yo con él, pero enviándonos mensajes de texto con un doloroso ¨te extraño¨ y respondiendo un ¨yo también¨, jugando a los valientes mientras la vida se ríe de nosotros a carcajadas y nos recuerda cuán cobardes fuimos cuando nos la debimos jugar.


Si tan solo pudiera regresar el tiempo te juro que haría todo distinto, pero lo arruinamos, terminamos eligiendo a alguien más por soledad, cobardía o coraje, no lo sé, el punto es que no es justo lastimarles, ellos no tienen la culpa de cuán estúpidos fuimos en el ayer, ellos que nos han reconstruido no merecen ser destruidos, pero te juro que aunque trato, te sigo soñando, te llevo metido en la piel, en la mente, en el subconsciente, cualquier cosa que me ocurra inmediatamente pienso en ti para correr a contártelo pero ¡oh, sorpresa!, eso ya no es posible porque ahora es alguien más quien a mi lado está.
Tú con ella, yo con él, compartiendo cama mientras mi pensamiento está contigo y el tuyo conmigo, fingiendo que nos hemos olvidado por no herir a quién está a nuestro lado pero escapándonos a ratos de la realidad y recordando por mensajes todo lo vivido, recuerdos que no se olvidarán, pensando en todo lo que soñamos ser pero que por bobos y cobardes al final de cuentas quedó en eso… en simples planes.
Tú con ella, yo con él y nuestros corazones extrañándose a la distancia…

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.

Carta desde el fondo del dolor


Dicen que el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta, lo que nadie dice es que no amas a alguien realmente hasta que esa persona te lastima en lo más profundo de tu ser y aún con el dolor tan grande que te llega a causar, sigues pensando que es la mejor persona que pudiste conocer.
Suena realmente estúpido e insensato, pero ¿qué de sensato tiene el amor?
Sé que no importa todo lo que haya hecho o haya dejado de hacer por ti, porque uno jamás valora lo que obtiene de quien tiene a lado. Las personas valoran todo lo que haces por ellas cuando uno no está más y justo eso te pasará, valorarás todo lo que hice por ti cuando me haya ido, cuando no puedas encontrarme ni siquiera en tus sueños, en los atardeceres, en mis canciones favoritas, en mis cartas, en las fotografías o en los lugares a los que alguna vez fuimos.


Pronto tendrás una nueva víctima pero descuida, no hay reclamo de por medio, suponía que eso pasaría tarde o temprano, eres el tipo de persona que no puede estar solo, que no vive si no tiene el papel de victimario, eres justo el tipo de persona que nadie quisiera tener en su vida, al menos no siendo consciente de cuánto puedes llegar a lastimar, y es que quiero pensar que no sabes lo mucho que eres capaz de herir y cuando lo llegas a saber, no dices ni haces nada, crees que la palabra ¨perdón¨, a secas, sin sentimiento de por medio, basta, sin importar cuánto hayas herido o destruido la vida del otro.
¡Felicidades!, me has destruido tanto como has querido pero no, aún no te proclames ganador, tengo fe en que lograré salir adelante, me lo debo, suficiente daño me hice a mí misma aceptándote una y otra vez aun cuando mi cabeza decía YA-NO-MÁS. Cuán iluso se puede llegar a ser cuando se ama con todo el corazón, no se pierde la esperanza de un cambio incluso cuando estás a un paso de romperte en mil pedazos, bobamente se piensa que quien te está destruyendo te ayudará a sanar y pasa totalmente lo opuesto, siempre te termina dando la estocada final.


He escuchado por ahí que dices que sin mí ahora estás más feliz, disfruta tu momento, no tardarás en echarme de menos, siempre se termina extrañando a aquel idiota que te ama con cada poro de su piel y estoy convencida de que cuando me haya ido completamente no habrá día, minuto o espacio en el que no recuerdes cuánto te amé, cada cosa que hice por ti, cada lágrima que derramé, cada maldito día en el que me pisaste y esperé que fueses distinto, pero ahora sé que jamás seré suficiente para la persona incorrecta y tú, tú fuiste un error, uno que me dolió y costó bastante, que no me será fácil superar pero tampoco imposible.
Y dentro de todo, mi error más grande fue amarte a ti, como debí amarme a mí misma. Pero descuida, aunque hoy te escribo desde el fondo de mi dolor, mañana tus recuerdos serán cenizas.

Escrito por: Stepha Salcas
© ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏs ʀᴇsᴇʀᴠᴀᴅᴏs
LIBRO A LA VENTA ¨LA VIEJONA AGRIA: AMAR EN TIEMPOS DE COBARDÍA¨.