Quizá más adelante

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¿Por qué en ocasiones nos parece tan normal aferrarnos demasiado a algo que ha dejado de hacernos bien? Esperamos hasta el último momento, cuando todo está hecho mierda y no queda nada por rescatar. Esperamos hasta que estamos desfigurados y es imposible reconocerse frente al espejo.

Nos han hecho creer que el amor debe aguantarlo todo y sino no era amor. Pero yo estoy segura de que lo era, y de que lo es. Estoy segura porque nadie me hizo sentir tan tranquila y tan querida; porque jamás había visto una sonrisa tan bonita como para atreverme a dejar mis ideales atrás y saltar a sus brazos sin pensar en nada más.

Pero a pesar de eso, no aguanté todo. No aguanté el mal humor que asechaba a cada momento y no aguanté los disgustos por razones estúpidas. No aguanté el darme cuenta de que todo lo que hacía lo hería y viceversa. Y, sobre todo, no aguanté la idea de ver cómo se desmoronaba lo que habíamos construido para dejar en su lugar un lodazal del que después sería difícil escapar.

Yo no quería eso para nuestro amor. No quería llegar al punto de no poder mirar sus ojos por miedo a sentir odio o tristeza. No quería que el pensase en algún momento que haberme conocido fue lo peor que le pasó en la vida. Quería que, a pesar de todo, supiéramos cuidarnos y guardarnos ese amor en el fondo del corazón, aunque todo terminara.

No sé si esa decisión fue la correcta, quizá nunca lo sabré o quizá sí. Pero lo que sí sé es que el amor que siento por él continúa intacto y mis ganas de apoyarlo en lo que necesite, también; creo que él siente lo mismo. Y ha sido difícil mirarnos y no robarnos un beso, y no darnos un fuerte abrazo, pero probablemente sería como regresar a todo aquello que ya no iba bien.

Me gusta pensar que quizá la vida nos regalará otra oportunidad; ya más maduros, ya más estables, y con muchos de esos miedos tontos enterrados mil kilómetros abajo. Me gusta pensar que todavía quedó mucho por dar y que sabremos cuando sea el momento para volverlo a intentar.

Pero por ahora, definitivamente no. Hay que ser inteligentes incluso para amar.

Escrito por: Mayeli Téllez