Mientras te marchabas

0
736

No dijiste ni una palabra cuando comenzaste a buscar por la habitación cada cosa tuya que andaba regada por ahí. No me miraste o tal vez no pude notarlo, pues mi mirada divagaba en la nada mientras trataba de nivelar la respiración. De vez en cuando un temblor en las manos me delataba.

Pasaron muchos pensamientos por mi cabeza mientras te marchabas; eran tan veloces que parecían diminutas estrellas fugaces estallándose contra la tierra. Quizá era eso lo que me hacía temblar. Pero de todo lo que pensé, nada salió por mi boca.

Y, a decir verdad, no quería ni verte. No quería estamparme con tus desorbitados ojos marrones, que tantas veces me han hecho caer. No quería doblarme ante la idea de que cuando cruzaras la puerta, ya nada volvería a ser igual. Sólo trataba de contener los pensamientos y darme fuerza para no estallar.

Mientras te marchabas, recordé la primera vez que te vi. No tenía ni idea de todo lo que nos esperaba. No sabía nada de ti, pero tu carismática sonrisa se ganó mi confianza desde el primer momento. Odiaba tu exceso de confianza, pero también me encantaba en secreto. Y aunque juraba que no eras “mi tipo” caí en tus brazos sin pensarlo.

Mientras te marchabas, recordé la primera vez que te besé. Fue muy deprisa y con un poco de adrenalina por encima. También recordé la segunda, más suave, con más calma. Recuerdo que aquel día nos la pasamos hablando por horas y no sentía pasar el tiempo hasta que la noche nos atrapó.

Mientras te marchabas, recordé nuestra primera gran discusión y lo mucho que me juré que aquello no volvería a pasar. Pero se repitió una y otra vez, como si no tuviéramos miedo de herirnos, como si no nos importara acabar con todo lo que había construido con tanto amor.

Mientras te marchabas, pasó desesperadamente por mi mente la idea de tomarte del brazo y pedirte que te quedaras. Pero no, no podía hacernos eso; no otra vez.

Escrito por: Mayeli Téllez