Cuando una puerta de amor se cierra otra se abrirá

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La esperanza es lo último que se pierde, así dicen por ahí. Por eso sé que para cada persona existe el amor. Estoy de acuerdo con tomarse el tiempo para esperar por la persona indicada. Pienso que el que se desespera pierde.

Cuando apresuramos las cosas o las obligamos a ser, por naturaleza jamás terminan bien.

Hace unos años me enamoré de un hombre sencillamente fascinante, diría que era mi complemento. En él sentía calma, protección, amistad, respeto y sobre todo amor. Digo que era mi complemento porque yo soy todo lo contrario a él, muy espontanea, alegre y extrovertida.

Con él pase los mejores años de mi vida, sentía que habíamos nacido para estar juntos, que el siguiente paso era juntarnos para siempre. Podía ver un futuro para los dos. Él era mi vida, todos mis pensamientos eran en torno a él, en fin, era mi todo.

Pero las circunstancias no piden permiso, no pregunta si nos gusta o no el futuro que nos tiene preparado.

De la noche a la mañana él debe dejarme para emprender un viaje sin retorno, su realidad lo obligaba a hacerlo. Pero ¿Qué pasaría con nosotros? Nuestras ilusiones, anhelos y futuro. ¿Acaso se iba a ir todo por la borda? Todo lo que conocía era con él.

Pero así como llego él a mi vida, como una estrella que apareció de la nada, así también se fue, como la misma estrella pero ahora fugaz. Y ¿Cómo quedo yo antes esto? ¿Debía derrumbarme ante esta situación? Me habían quitado mi futuro.

Lo que no sabía era que todo en la vida pasa con un propósito, la vida siempre juega a favor nuestro. Al pasar los días me sorprendía cada vez con mi corazón, no lo conocía, no sabía de lo que era capaz. Me di cuenta que soy una mujer fuerte, que no la tumban las circunstancias.

En unos meses más, solo quedaban los buenos recuerdos de él, de ese amor fugaz. Decidí no tumbarme ni dejar que la melancolía gobernara mi vida, al contrario, respiré profundo cada día y me dije que el amor tocaría la puerta correcta esta vez.

Y así tal cual fue como pasó. No necesite hacer ningún esfuerzo ni irme a citas ni a fiestas para conseguir aquello que pensaba era imposible sentir de nuevo. Literalmente el amor toco a mi puerta.

Conocí a un chico cuando abrí la puerta de mi casa para recibir un pedido de comida. Eso bastó para saber que había más que química entre nosotros.

¿Debía morir mi corazón por un amor que no se pudo dar? ¿Por una puerta que se cerró? ¡Absolutamente no! Debemos esperar más de la vida. Hoy puedo vivir a plenitud el amor, entregarme completamente sin miedo, porque sé que siempre habrá algo mejor para mí, sea con este nuevo amor o con otro.

Estoy segura que ese amor que no pudo ser para nosotros sí se pudo dar con otra persona donde él esté, y sé que será feliz al igual que yo. Por eso hoy puedo estar tranquila y sentirme libre de amar y de ser amada.