Yo me romí el corazón

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No se trata de quién ama más o de quién sale ileso. Tampoco de cerrar los ojos adrede, alegando que el amor es ciego. Siempre buscamos un culpable, sin detenernos a unir cada pieza que nos llevó a aquel precipicio. Somos así de frágiles; somos así de villanos y así de víctimas.

Esta vez no te culparé a ti. Sé que fui yo quien puso demasiadas ilusiones en tus manos y que no era tu obligación sostenerlas. Sé que di todo de mí sin querer notar que tú no hacías lo mismo. Demostrabas a cada oportunidad que lo nuestro no te interesaba tanto y yo seguía ahí; siempre ahí.

Y entonces me fallé sin darme cuenta, por creer que tal vez no era lo suficiente, que tal vez algo me faltaba. Tal vez debía ser un poco más divertida o un poco más relajada. Quizá le di demasiada importancia y de pronto dejé de ser yo. Ya no era yo la que te llamaba a altas horas de la madrugada. Ya no era yo la que te lloraba.

Y si de algo ahora estoy segura, es de que el amor no es eso; o no debería serlo. El amor no tiene porque soportar a tal grado de dejarnos en escombros. El amor no debería sacarnos lágrimas a las 3 de la mañana después de unas cuantas copas… o sin ellas. El amor ya no es amor si sólo lo sostiene uno.

Yo, por ejemplo, me jodí la espalda tratando de sostenernos, y nadie me lo pidió. Yo pasé noches enteras con insomnio mientras tú dormías tranquilamente o andabas en algún bar con tus amigos. Yo me agobiaba escribiéndote un mensaje mientras tú lo leías por fuera para no contestarme. Yo; siempre yo y nunca yo.

Todo eso fue mi culpa, de nadie más. Si hubiera entendido antes lo valiosa que soy, no me habría conformado con migajas; y peor aún, no hubiera llorado tantas veces al sentir que perdía esas migajas. Si yo hubiera sabido antes lo increíble que soy, no hubiera roto mi propio corazón.

Pero todo eso me sirvió para ser más fuerte, e ir siempre por lo que merezco. No menos.

Escrito por: Mayeli Téllez